Guantes calefactados: ¿cuándo son necesarios?

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En los deportes de invierno y de montaña, es fundamental estar equipado para hacer frente a las inclemencias del clima. Por eso, si estás al cargo de una empresa de turismo activo o deportes de aventura, necesitas conocer a fondo las diferentes soluciones para aconsejar a tus clientes sobre cómo afrontar el frío. Hoy vamos a ver cómo funcionan y para qué se recomiendan los guantes calefactados, una gran ayuda para mantener las manos calientes en cualquier situación.

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¿Qué son los guantes calefactados?

Los guantes calefactados (también llamados “guantes calefactables”) son, como su nombre indica, unos guantes con calefacción incorporada. Esto es posible gracias a un cableado especial, similar a unas resistencias, que albergan en su interior. El circuito interno de los guantes puede conectarse a una pequeña batería portátil o a unas pilas para mantener la temperatura.

Gracias a los guantes calefactables, es posible mantener las manos calientes en todo momento, evitando que sufran agarrotamiento, dolor o pérdida de tacto. Algunos de ellos incluso permiten regular la potencia de calor para escoger el nivel que nos resulte más cómodo. Así, permiten al que los lleva centrarse en su experiencia y olvidarse de la tortura del frío en las manos.

En algunos casos, esos guantes están diseñados para constituir una “primera capa” y llevar otros normales en el exterior, mientras que otros no necesitan usar capas adicionales.

¿Para qué actividades se recomienda llevar guantes calefactados?

Los guantes calefactados son muy populares entre los moteros, ya que durante los viajes en invierno pueden llegar a tener las manos expuestas al frío durante mucho tiempo. Existen incluso modelos que se pueden conectar directamente con la batería de la moto. En el caso que nos ocupa, los deportes de aventura, son recomendables para cualquier actividad susceptible de desarrollarse al aire libre durante los meses de invierno: esquí, snow, alpinismo, escalada, parapente…

Para valorar si necesitamos unos guantes calefactables o no, debemos considerar la temperatura prevista y el tiempo que pasaremos en el exterior. También hay que tener en cuenta que la sensación de frío es subjetiva y que algunas personas son más sensibles a él que otras, por ejemplo, quienes tienen problemas de circulación suelen resentirse antes.

Consejos para elegir unos buenos guantes calefactados

  • Tener en cuenta el sistema de alimentación: ¿batería o pilas? Las pilas tienen la ventaja de que no tendremos que ocuparnos de cargarlas, pero tienen menos autonomía que la batería y a menudo pesan más.
  • En el caso de escoger unos guantes con baterías, deberemos valorar la autonomía de los guantes respecto del tiempo de carga. Si optamos por los de pilas, es imprescindible escoger unas de buena calidad, ya que si no el tiempo de uso puede ser mucho menor.
  • Valorar el peso del conjunto y la ubicación de las pilas/batería. Para mayor comodidad, algunos modelos disponen de un bolsillito con cremallera para alojarlas ahí y que no se muevan ni molesten.
  • Otro aspecto a tener en cuenta es si los guantes son resistentes al agua. En caso contrario, tendremos que usarlos con otros por encima.
  • En lo que se refiere a los precios, podemos encontrar guantes calefactables desde los 40-50 euros hasta más de 200.
  • Si vamos a pasar mucho tiempo al aire libre, las condiciones son extremas o somos muy frioleros, conviene saber que no solo existen guantes calefactados, sino también otras prendas como calcetines o chalecos.

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