5 deportes de aventura acuáticos que quizás no conozcas

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Hoy en día existe un gran número de deportes de aventura acuáticos que podemos realizar en nuestro país, sin embargo, muchos de ellos todavía no los conocemos bien y podemos tener algún reparo en probarlos, perdiéndonos seguro experiencias increíbles y extremadamente divertidas.

Por ese motivo, hemos decidido escribir este artículo en el cual vamos a nombrar y a explicar 5 deportes acuáticos que no son muy conocidos para hacerlos llegar tanto a la gente practicante de estos deportes como a las empresas que lleváis a cabo la gran labor de organizarlos y ofrecerlos al público.

5 deportes de aventura acuáticos que quizás no conocías lo suficiente

Wakeboard

El primero en nuestra lista de deportes de agua poco conocidos es el wakeboard. Es una modalidad de esquí náutico mezclando los elementos de este deporte con otros que serían más propios del surf o del skate.

Los expertos suelen asegurar que lo único que se necesita para practicarlos es saber nadar y tener muchas ganas de pasarlo en grande. Será como estar haciendo esquí náutico pero sustituyendo los esquís por una tabla enganchada bajo los pies. ¡Vale la pena probarlo!

¿En qué consiste? El deportista es tirado por una cuerda atada a una lancha motor. En función de la cantidad de viento, oleaje, y velocidad de la lancha, el deportista podrá atreverse con más saltos y distintas maniobras.

Si te interesa y quieres ampliar la información, en esta web explican punto por punto lo más importante.

Kayak Polo

No es ni piragüismo ni waterpolo, es justo lo que quedaría en medio de ambos deportes acuáticos. Es un deporte de equipo acuático sumamente atractivo para muchos, en el que se combinan técnicas de piragüismo, táctica de juego y manejo de un balón de waterpolo.

El campo del Kayak Polo es de aproximadamente 35×20 cm. y las porterías, suspendidas en el aire, están a una altura de unos 2 metros sobre el agua. Es un deporte de equipo, en el que cada uno lo forman 5 jugadores que se desplazan en canoas impulsándose tan sólo con la ayuda de una pala con dos hojas. Los tiempos de cada partido suelen ser de 20 minutos, separados en dos partes de 10 minutos cada una.

El Kayak Polo suele practicarse en piscinas, lagos e incluso ríos que no tengan corrientes, de al menos 90 cm. de profundidad y sin que presente obstáculos de ningún tipo.

SUP Yoga

También como fusión de dos modalidades de deportes, surge el SUP Yoga, mezcla del yoga y del paddle surf o surf de remo, deporte conocido también como “SUP” por sus siglas en inglés “Stand Up Paddle”, algo así como “mantenerse de pié en paddle”.

En el SUP Yoga se practican posturas típicas del yoga sobre una tabla de surf flotando sobre el agua. Los que lo practican dicen que aporta un plus muy interesante a la práctica del yoga convencional, al implementar elementos de la naturaleza y los beneficios de la práctica de deporte al aire libre.

Hemos encontrado esta web en la cual se proponen algunas de las primeras posturas de yoga que puedes practicar en SUP Yoga si quieres iniciarte en este relajante y beneficioso deporte de agua.

Hidrospeed e bus-bob

Hemos incluido la práctica de ambos deportes de forma conjunta ya que ninguno de ellos es especialmente conocido y presentar varias similitudes, aunque también diferencias básicas que los hacen deportes distintos.

El hidrospeed, también llamado a veces hidrotrineo, consiste en el descenso por el río con un hidrotrineo acuático, que actúa como flotador, y que a modo de ayuda nosotros mismos propulsamos gracias a nuestras aletas. Las piernas quedan sumergidas en el agua y están permanentemente en movimiento, mientras que los brazos se sujetan en unos compartimentos para maniobrar.

No es complicado y no se necesita previa experiencia, pero no se le debe temer al agua y se debe estar en una condición física más o menos buena. Se va incrementando el grado de dificultad practicándolo en aguas cada vez más bravas. Aquí podéis ver un vídeo de la práctica de este deporte en Galicia.

El bus-bob, en cambio, es otra modalidad deportiva que consiste en bajar el curso del río en una embarcación neumática de forma alargada y con capacidad para cuatro o cinco personas. A diferencia del rafting, los tripulantes van situados uno detrás de otro y no llevan ningún tipo de sujeción. La única forma de evitar el chapuzón es mantener el equilibrio en la barca y remar de forma coordinada, siguiendo las instrucciones del monitor.

Flyboard

Este deporte es el que más se está poniendo de moda en nuestras playas pero que más suele imponer incluso a los más atrevidos. Es muy reciente ya que surgió hace sólo 6 años, en el año 2012 en Francia.
Podéis ver este vídeo alucinante de la campeona del mundo practicando Flyboard.

Se compone de una tabla que se sitúa bajo los pies y que contiene unos potentes chorros de agua dirigidos hacia abajo que te permiten sobrevolar las aguas marinas. Es un deporte muy adictivo, ya que a medida que se gana confianza y experiencia las habilidades aumentan.

La propulsión de los chorros de agua pueden llegar a elevarte sobre el mar hasta 12 metros, sólo con la tabla bajo tus pies, que está conectada a una moto acuática. No sólo se puede “volar” sobre el mar, si no sumergirse en él, y hacer toda clase de piruetas según la persona se sienta preparada.

Esperamos que este artículo os haya resultado interesante y hayamos logrado, al menos, despertaros ese interés que finalmente suele convertirse en motivación para iniciarse en el deporte e incluso convertirse en todo un maestro del mismo.

Contrata un seguro de responsabilidad civil

Para practicar éstos o cualquier otro deporte de aventura, es necesario que las empresas que lo proporcionen tengan el obligado seguro de responsabilidad civil contratado, y que obedezcan a la normativa que, según la Comunidad Autónoma donde estén situadas, establezca.

¿Qué cubre este seguro? Cubre los costes de las indemnizaciones reclamadas por terceros, así como los gastos de defensa, fianza y gastos de elaboración de informes periciales. Hay 4 tipos distintos de seguro de Responsabilidad Civil.

  • De explotación: Garantiza la responsabilidad no incluida en el contrato, por daños personales y materiales ocasionados a terceros mientras se desarrollaba la actividad.
  • Patronal: Cubre las indemnizaciones reclamadas por sus empleados asalariados a la persona asegurada por los daños que haya causados a éstos.
  • Por productos suministrados: Cubre el pago de las indemnizaciones que deba abonar el asegurado por daños personales y materiales causados a terceros, por los productos fabricados o ya vendidos.
  • De responsabilidad civil profesional: Cubre los daños materiales, personales, patrimoniales primarios y perjuicios económicos causados involuntariamente a terceros por errores profesionales en que puedan incurrir los monitores en el ejercicio de su profesión.

También, en algunas Comunidades Autónomas, es obligatorio contratar un seguro de accidentes. Este seguro cubre los daños que puedan sufrir los participantes realizando una actividad de turismo activo. En específico cubre: fallecimiento por accidente, incapacidades absolutas o parciales, gastos de asistencia sanitaria, y gastos de rescate y salvamento.