Actividades multiaventura. Lo que el cliente no ve

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Cuando un cliente llega a una empresa de turismo activo a desarrollar actividades multiaventura se concentra en el deporte, en cumplir los requerimientos asociados a la disciplina elegida y en disfrutar de la experiencia. Pero, antes de ese momento, existe un gran trabajo previo que las empresas de turismo activo deben haber sabido organizar.

Lo mismo sucede durante el desarrollo de la actividad, donde hay muchos aspectos que los guías y monitores deben haber previsto para asegurar el éxito de cada iniciativa.

Todas estas tareas, si todo va bien, no son apreciadas a simple vista por el cliente.

Lo que hay detrás de las actividades multiaventura

En una empresa de deporte de aventura todo cuenta y cada aspecto puede sumar o restar. La publicidad, el trato al cliente antes y durante el desarrollo de la actividad, así como la calidad y homologación de los materiales empleados son los elementos más críticos. Se trata de aspectos clave en el presente y futuro de la empresa por su potencial generador de valor.


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Los responsables de empresas de turismo activo que ofrezcan actividades multiaventura, teniendo esto en cuenta, pueden concentrarse en su propuesta y trabajar elementos como los cinco siguientes:

  1. Equipo profesional. Las correctas titulaciones de los guías y monitores, su capacidad técnica y experiencia en la actividad van a aportar tranquilidad, conocimiento y desenvoltura en la actividad.
  2. Materiales. Otro aspecto fundamental en ese trabajo previo a la experiencia que vive el cliente de actividades multiaventura tiene que ver con la correcta elección y mantenimiento de los materiales y equipos que se utilizarán. Quads, motos náuticas, neoprenos, cuerdas, piraguas, arneses, cascos, sillas de montar, bicicletas, todos tienen que estar homologados, hace falta nombrar un responsable de su mantenimiento y, además, habrá que prestar una atención escrupulosa a aquellos materiales que, por normativa, exijan unas revisiones programadas, mantener una trazabilidad o garantizar una atención específica.
  3. Riesgos. El conocimiento del lugar de realización y del entorno, así como la preparación y experiencia en las actividades multiaventura y el terreno en que van a llevarse a cabo facilitan la evaluación de los riesgos que pueden aparecer. En este trabajo, que debe realizarse a priori, también se incluye la elección de métodos de disminución de los riesgos asociados y la preparación de alternativas para afrontar los posibles imprevistos por meteorología adversa o por falta de capacidad de los clientes.
  4. Emergencias. Las empresas de turismo activo necesitan tener planificada la manera de solventar posibles emergencias en cualquier punto de cualquiera de sus actividades, tanto disponiendo de capacidades para atender sobre el terreno, como para gestionar una posible evacuación. La elaboración de un plan de contingencia es un buen primer paso para una gestión de calidad.
  5. Seguros. Las normativas que regulan estas actividades no establecen de manera uniforme el tipo de seguros con los que ha de contar una empresa de turismo activo. Así, mientras que algunas CC.AA. piden seguro de accidentes y de Responsabilidad Civil, otras sólo solicitan uno u otro. Tampoco puede hablarse de consenso en lo que respecta a las cuantías de cobertura, no obstante, el estudio de las condiciones, coberturas y exclusiones de los seguros de una empresa ha de ser exhaustivo, puesto que suponen un activo fundamental en caso de siniestros, tanto para la propia empresa, como para sus clientes.

Todo este trabajo es invisible al cliente, sin embargo, con este esfuerzo previo, las empresas actividades multiaventura tienen ocasión de otorgar un inmenso valor a su producto, diferenciarlo y elevar su calidad; algo que sí que será percibido por sus usuarios y clientes, que quedarán satisfechos por el servicio y con la tranquilidad de saber que sólo necesitan centrarse en disfrutar de la experiencia.

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