¿Cómo hacer frente a la insolación?: remedios para evitarla

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La insolación es un trastorno asociado a la exposición continuada a los rayos solares ultravioleta (UVA). La falta de hidratación continuada, no llevar la cabeza cubierta y los ambientes secos y sin viento son factores que favorecen su aparición. Es una dolencia que puede producirse con más frecuencia en verano, cuando las temperaturas son más elevadas, pero también durante el resto del año. La playa y la montaña son dos de los escenarios más habituales y, por tanto, como empresa dedicada a ofrecer servicios de turismo activo y deporte al aire libre, debes saber bien qué es insolación y remedios para prevenirla o combatirla en caso de que llegue a producirse.

 

Las fases de la insolación

Las etapas básicas por las que pasa una persona que sufre una insolación son, en primer lugar, dolor de cabeza y malestar general, seguido por náuseas, vómitos y vértigos. A continuación, se eleva la temperatura corporal y aparecen calambres en el cuerpo, desorientación, alteración de la conciencia y convulsiones. En casos extremos, puede llegarse incluso al estado de coma. Tanto los niños pequeños como las personas mayores son especialmente susceptibles de sufrir insolación, debido a que no regulan con tanta eficacia las señales de calor excesivo.

 

Prevenir la insolación con remedios sencillos

Como empresa dedicada al turismo activo, debes poner un énfasis especial en que las actividades al aire libre que ofreces se desarrollen con las máximas garantías de seguridad. Es importante que sean los propios participantes los que tomen conciencia de la importancia de tomar las medidas convenientes para impedir una insolación. Para ello, debes aconsejarles e invitarles a que actúen de manera responsable. Refrescarse, ingerir agua y otros líquidos con frecuencia, y evitar la exposición continuada al sol, son medidas sencillas que se pueden realizar sin esfuerzo y que pueden evitar complicaciones serias.  

Es aconsejable programar las actividades para la primera hora de la mañana, especialmente durante los meses del año de más calor. Consulta siempre la meteorología prevista para todo el día, de forma que, en una jornada de mucho calor, puedas adaptar la actividad a las condiciones climáticas.

Madruga para evitar las horas centrales del día, cuando los rayos del sol caen más en vertical y aumentan las temperaturas. Es recomendable, también, caminar por la sombra, en la medida de lo posible, y cubrirse la cabeza, así como vestir prendas de tonalidades claras y anchas, ya que absorben menos luz que las oscuras y favorecen la ventilación. También es muy aconsejable beber agua con frecuencia y reponer las sales minerales, hidratarse es fundamental para evitar sufrir una insolación.

 

¿Y si la insolación ya ha sucedido?

Si se sufren síntomas como dolor de cabeza, agotamiento o mareo, es aconsejable detener la actividad y tomar las medidas oportunas. Lo más indicado es acudir a un servicio de urgencias, pero si te encuentras en la montaña, en la mayoría de los casos no podrás hacerlo, por lo tanto, deberás actuar de inmediato.

Para combatir los primeros síntomas de la insolación, los remedios y los primeros pasos que han de darse son los siguientes:  

  • Acude con la persona apersona a un lugar fresco y a la sombra, y sitúala en posición semisentada, con la cabeza alta para que pueda respirar bien.
  • Ofrécele agua fresca (no demasiado fría) en pequeños sorbos y asegúrate que le llegue el aire; por ejemplo, con un abanico. Es buena idea liberarle de algo de ropa para que se refresque y, si es posible, aplicarle compresas de agua fría en ciertos puntos del cuerpo, como la frente, el cuello y la nuca.
  • En cuanto la persona afectada mejore es preciso acompañarla hasta un servicio médico.

 

Actuar en el momento preciso y de la forma adecuada puede revertir una situación que, de otro modo, podría poner en peligro la vida de la persona afectada.

 

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