Insolación (Parte I): síntomas que manifiesta y cómo prevenirlos

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La insolación es una patología  producida por la exposición a las altas temperaturas, especialmente con luz solar, aunque no es imprescindible, ya que puede llegar a darse incluso a la sombra. La temperatura media anual en la Península Ibérica está por encima de los 15 °C, y en la mitad sur del país es habitual encontrarse temperaturas por encima de los 25 °C de media durante al menos 6 meses al año, así que prevenir su aparición y conocer cuándo puede producirse una insolación y sus síntomas es muy importante para poder reaccionar con rapidez, supone el minimizar mucho sus graves consecuencias.

La insolación y sus síntomas:

La insolación es un trastorno que aparece tras una exposición a altas temperaturas y a un elevado índice de radiación ultravioleta durante un tiempo prolongado. De entre sus síntomas más característicos, destacan el aumento de temperatura y el dolor de cabeza, aunque también pueden aparecer las náuseas o vértigos, e incluso alteraciones de conciencia. En ocasiones aparecen otros signos externos, como sudoración, congestión facial y convulsiones, y puede coexistir con otras afecciones producidas por el calor.

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Una sudoración excesiva, mareos, vértigos o dolor de cabeza son claros síntomas de insolación, por lo tanto, como organizador de actividades al aire libre si identificas cualquiera de estas situaciones deberás aplicar medidas de primeros auxilios y contactar con personal sanitario si fuese necesario.

¿Cómo podemos evitar problemas de insolación?

No es recomendable realizar actividades en días con radiación UV por encima del nivel moderado durante las horas centrales del día, especialmente si se trata de actividades prolongadas (de una duración superior a las 5 horas) o con grupos de riesgo, como menores o ancianos.

Los rayos ultravioleta tienen la capacidad de penetrar en la piel. Por lo tanto, es muy importante cubrirse, sobre todo la cabeza, durante las horas de más calor del día para evitar la aparición de una insolación y de sus síntomas.

Si tienes una empresa de turismo activo en la que ofreces actividades deportivas al aire libre, es imprescindible que consultes el índice de radiación ultravioleta de la zona los días que quieras realizar la actividad. La Agencia Estatal de Meteorología ofrece una previsión pormenorizada y específica de las condiciones climatológicas por provincias y diferentes momentos del día.

Además, si vas a programar actividades de cierta intensidad, procura realizarlas a primera hora de la mañana, especialmente durante los meses de más calor. Prevé descansos cada cierto tiempo en zonas resguardadas del sol y recuerda a los participantes la importancia de taparse la cabeza con algún accesorio, desde gorras hasta cascos, según la actividades. Es importante usar ropa transpirable (la mayoría de la ropa técnica de montaña lo es), así como colores claros, porque absorben menos calor que los oscuros. También es recomendable utilizar gafas de sol homologadas y protector solar para la piel. Hidratarse cada poco tiempo es imprescindible, aunque no se tenga la sensación de sed. Además del agua, también son recomendables las bebidas isotónicas con sales minerales.

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