Posibles incidencias durante una carrera de montaña y cómo prevenirlas

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Las carreras de montaña viven uno de sus mejores momentos. Según datos de la Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada (FEDME), se estima que un 20% de los federados practican la modalidad de carreras de montaña de manera relativamente frecuente, mientras que el número de carreras ha notado un aumento considerable en los últimos años. Pero este deporte no está libre de percances e incidencias. Conocerlas nos ayuda a trabajar con mayor prevención.

Las carreras por montaña son una modalidad deportiva que pueden desarrollarse en alta, media y baja montaña. Fuentes de FEDME establecen que la distancia mínima para que un circuito sea considerado competición oficial, excepto en el caso del kilómetro vertical, es de 21 kilómetros, con un desnivel mínimo acumulado en subida de 1.000 metros.

La Federación también determina que el recorrido de las competiciones será siempre por pistas y caminos no asfaltados, senderos, barrancos, etc. y el recorrido de la carrera no superará el 50% de pista transitable para vehículos.

¿Qué responsabilidades tiene el organizador?

La empresa de turismo activo que organice la carrera de montaña tiene diversas responsabilidades. La Guía de buenas prácticas para el desarrollo de carreras por montaña en espacios naturales protegidos, elaborada por Europarc con la colaboración de FEDME, establece que la legislación de espectáculos públicos impone al organizador del evento la obligación de adoptar cuantas medidas de seguridad, higiene y tranquilidad se prevean con carácter general o se especifiquen en las correspondientes licencias (art. 51.a Real Decreto 2816/1982, de 27 de agosto, por el que se aprueba el Reglamento General de Policía de Espectáculos Públicos y Actividades Recreativas).

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El organizador es responsable de todos aquellos daños o perjuicios que para los deportistas se deriven directamente de la no adopción de las medidas sanitarias y de seguridad legalmente establecidas, así como de su insuficiente mantenimiento, según especifica (art. 56.2 Real Decreto 2816/1982).

Entre otras, la obligación general se traduce en que el organizador debe:

  • Trazar el itinerario de la carrera.
  • Evaluar los riesgos del itinerario y adoptar las medidas de seguridad correspondientes.
  • Disponer de servicios de asistencia sanitaria.
  • Señalizar el itinerario con los elementos más adecuados a las circunstancias de la carrera.
  • Establecer suficientes puntos de avituallamiento.
  • Planificar la respuesta en caso de emergencia.
  • Dotar de los medios materiales y humanos necesarios para cumplir las anteriores obligaciones.
  • Documentar el sistema de seguridad en una memoria o plan de seguridad del evento.

Principales problemas en una carrera de montaña

  • Temperatura. Empresas de turismo activo consultadas explican que una de las incidencias que deben tenerse en cuenta en la montaña es el tiempo, por ejemplo que haya lluvia o viento. En este caso, podemos llegar a atrasar la salida o anular el evento.

  • Fallos de organización, tales como falta de voluntarios a la hora concertada. En este caso, es mejor tener previsto personal o voluntarios de más por lo que pueda ocurrir.

  • Falta de avituallamiento en meta o circuito. También es posible que esto suceda, por falta de previsión o falta de control en el personal que hay en meta. Se aconseja ser muy previsor en las cantidades para que siempre sobre bastante.

  • Incidencias en la entrega de premios. Según las empresas de turismo activo, debemos contratar un servicio de crono lo más provisional y serio posible.

  • Superficie y orografía. Según FEDME, las montañas comportan una serie de peligros intrínsecos, como son los senderos tienen superficies irregulares, con distintos grados de inclinación, con diversidad de obstáculos anchuras, altitudes… en este caso, la principal responsabilidad en materia de seguridad del organizador de una carrera por montaña es que el itinerario de la carrera discurra por lugares en los que los peligros significativos hayan sido controlados hasta un nivel de riesgo tolerable.

    La Guía de FEDME también remarca que se puede precisar de voluntarios, en lugar de marcas o balizas, y se podrá disponer de carteles informativos con el objetivo de que los corredores extremen las precauciones y no se salgan de los caminos. La organización debe informar previamente a los corredores, antes del inicio de la prueba, sobre la existencia de las zonas sensibles de la montaña.

  • Accidentes y seguridad. Otros de los incidentes más importantes que se pueden producir en una carrera de montaña tienen que ver con los accidentes. Las empresas consultadas relatan que es importante contar con ambulancias y vehículos capaces de llegar a cualquier punto del circuito, y en el caso que el vehículo no fuera posible, debemos contar con personal sanitario para la atención y evacuación del herido.

Además, los voluntarios en los puntos de control y/o avituallamiento deben tener formación básica en primeros auxilios en montaña, y disponer de un botiquín con el material correspondiente a dicho nivel de formación.

Según FEDME, uno de los retos en las carreras por montaña es controlar dónde está cada corredor en cada momento.

Para esto lo ideal es utilizar un sistema que permita el geoposicionamiento de cada corredor en tiempo real, aunque estos sistemas pueden tener zonas de mala cobertura y que haya un desfase temporal en la actualización de la posición de los corredores.

Puede ser suficiente un sistema basado en chips de radiofrecuencia que registre el paso de cada corredor por cada aparato de lectura.

A su vez, es importante controlar los abandonos que se produzcan durante la carrera, para comprobar que no haya sufrido un accidente o se haya extraviado. Para ello, se debe obligar a los corredores a abandonar por los puntos que se hayan determinado a tal fin, y si no lo hacen suele ser útil el que se les exija el depósito de una fianza que se les devuelve cuando entreguen el chip.

Seguros

Las normas de competiciones oficiales FEDME exigen que todos los participantes dispongan de la correspondiente licencia federativa que incluye el seguro obligatorio deportivo.

No obstante, para los no federados se exige la existencia del mismo seguro de accidentes, en las condiciones establecidas por la ley para el seguro obligatorio deportivo.

Además, el organizador debe contar con un seguro de responsabilidad civil que le cubra de frente a las reclamaciones que pueda sufrir, por daños o lesiones ocasionados en el desarrollo de la prueba y que le  puedan ser imputables.

Sería bueno incluir la responsabilidad civil de los participantes durante la prueba. Es una buena manera de protegerlos.

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