Aguas bravas y su dificultad: cómo medirla para realizar descensos en ellas

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El rafting y el descenso en kayak son las dos principales actividades deportivas que pueden realizarse en aguas bravas. Las dos disciplinas, que se realizan en ríos que cuentan con aguas muy rápidas, van sumando cada año más adeptos en nuestro país. El gran auge de estos deportes se produjo en los años 80, cuando la producción de embarcaciones de polietileno cobró fuerza y popularizó los descensos, aunque las aguas bravas se utilizaban ya en Francia y Alemania a finales del siglo XIX. Hoy en día tanto el rafting como el descenso en kayak se han difundido hasta el punto de contar con una disciplina olímpica, el slalom.

 

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Los amantes del deporte en aguas  valoran especialmente aquellos flujos de agua en los que hay numerosas variaciones tanto de dirección como de sentido. En cuanto a la dificultad, como empresa debemos tener muy claras las diferencias entre unos ríos y otros para responder a lo que el público demanda. Los niveles de dificultad van del nivel I al nivel VI, aunque se consideran aguas bravas y se comercializan como tales solo a aquellas que van desde el nivel II o el nivel III, según los casos, hasta el nivel V. Lo que determina la dificultad es, además del desnivel y, por lo tanto, de la velocidad que toman las embarcaciones, la cantidad y las características de los obstáculos y los pasos.

 

¿Qué características tiene cada grado de dificultad?

  • Nivel 0. Inexistencia de corriente. Es el grado de dificultad que presentan lagos y pantanos.
  • Nivel I. La corriente no tiene relieve, es lo que se conoce como ‘plana’. Es ideal para orientar a niños y a principiantes en las primeras nociones sobre el manejo de la embarcación.
  • Nivel II. Corrientes y trenes de olas suaves, ya sean estrechas o anchas.
  • Nivel III. Corrientes rápidas y con fuerza, tanto estrechas como anchas, y trenes de olas importantes. Los ríos de estas características son ideales para familias y grupos.
  • Nivel IV. Desniveles en rampa con rebufos. Tanto en recta como en curva se dan corrientes fuertes y muy rápidas. Incluye dificultades técnicas y muchos obstáculos.
  • Nivel V. En España es muy difícil de encontrar. Su grado de dificultad lo convierte en una actividad peligrosa, incluso para los profesionales más experimentados. Cuenta con saltos de varios metros y caída libre.

 

¿Qué consejos de seguridad se deben dar a los participantes?

Es imprescindible efectuar una lectura previa del descenso que se va a acometer. Un descenso de aguas bravas cuenta siempre con un cierto componente de incertidumbre, sobre todo en los niveles de dificultad avanzada. Por ello es importante contar con una preparación física y psíquica acorde con el tramo de río que se va a abordar. Como empresa, debemos asegurarnos de que cada participante reciba un asesoramiento previo para que no solo se disfrute al máximo de una actividad tan divertida, sino que se haga sin poner en ningún momento en riesgo la integridad física. El descenso en kayak requiere un aprendizaje de la técnica básica un poco más avanzado. Se trata de embarcaciones que dan mucho juego, porque pueden soportar saltos muy altos y se enfrentan a las olas más grandes. Los actuales kayaks para esta modalidad, que suelen medir entre 2 metros y 2,50 metros, facilitan una enorme maniobrabilidad. También debemos cerciorarnos de que el grado de dificultad de la experiencia sea acorde con la preparación y la experiencia que tiene nuestro cliente.

 

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