Cinco errores que cometen las empresas de ocio y tiempo libre

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Las empresas de ocio y tiempo libre trabajan, así como otro tipo de empresas turísticas, en un entorno de enorme competencia, en muchas ocasiones estacional y con clientes a los que es complicado fidelizar. Aquellas que quieren ponerse en marcha y crecer deben ser conscientes de que es un sector en pleno auge y de la alta dificultad que conlleva conseguirlo. Para lograrlo no es suficiente con ofrecer los mejores servicios, ni siquiera aunque se cuente con experiencia en el sector y se sepan sus puntos fuertes y débiles, sino que hay que evitar errores como los que a continuación describimos.

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5 errores de las empresas de ocio y tiempo libre: 

No realizar un plan de negocio para empresas de ocio.

Es un error garrafal, que puede dar al traste con un negocio que tenga todos los mimbres para tener éxito. Incluye aspectos básicos como la inversión total y la previsión de ventas, el plan de financiación, la previsión de gastos de explotación, comercialización y de personal, o la estimación de beneficio, antes y después de impuestos. Con él puede realizarse una proyección del tiempo de recuperación de la inversión realizada, definirse el flujo de caja y el umbral de rentabilidad.

No definir cuál es la propuesta de valor de las empresas de tiempo libre.

Es la que va a distinguir a nuestra empresa de las demás y debería ser el motivo por el que el cliente nos elija y, después, quiera repetir. Puede ser el lugar en el que se desarrollan las actividades, que destaque por su belleza. O la profesionalidad de los monitores. O el alto grado de satisfacción de los usuarios.

Infravalorar a la competencia.

Incluso en el caso de que pensemos que no tenemos competencia en nuestro servicio, porque seamos la primera empresa en la zona, nunca hay que olvidar que instituciones, asociaciones, clubes deportivos y organizaciones no gubernamentales (ONG’s) pueden organizar actividades de ocio. Quizá no ofrezcan nuestra profesionalidad, o su oferta sea mucho más limitada que la nuestra, sin embargo restarán, en mayor o menor medida, cuota del mercado al que pretendemos acceder. Por otra parte, no hay que olvidar que otras empresas, que no se dediquen a los deportes de aventura, pueden ofrecer servicios sustitutivos del nuestro aprovechando los recursos naturales del lugar o la belleza del entorno. Las empresas de ocio y tiempo libre se enfrentan a un mercado muy competitivo, en el que el cliente no siempre percibe a primera vista la calidad de los servicios ofrecidos.

Olvidar la importancia de la parte comercial de las empresas de ocio y tiempo libre.

Es un error demasiado habitual que las empresas de tiempo libre descuiden la parte comercial en su estrategia y planificación. Las ventas, como en cualquier otro sector, son un pilar sin el que cualquier negocio está abocado a la desaparición. De poco sirve ofrecer el mejor servicio, contar con los mejores monitores y estar en la mejor ubicación, si no se logran clientes. A los métodos tradicionales hay que sumar la estrategia on-line (posicionamiento en buscadores, página web, redes sociales, etc…). También es aconsejable entablar acuerdos con intermediarios como agencias de viajes y páginas web. Visitar congresos y ferias del sector ayuda a conocer la realidad del sector, dar a conocer a la empresa y a establecer contactos que pueden resultar muy interesantes.

No ser lo bastante flexible.

El viajero del siglo XXI es cada vez más autónomo y organiza sus propias vacaciones. Además busca experiencias a medida. Esto implica ser flexibles y ajustar la oferta a las demandas y preferencias del cliente. Es imprescindible tener un servicio de atención al cliente que atienda a todas sus consultas previas a la contratación, y una política de cancelación flexible.

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