Cuatro actividades de aventura con las que sorprenderás a tus clientes

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No es ningún secreto que una de las cosas que más gustan a los aficionados a las actividades de aventura es dejarse sorprender. Cada poco tiempo, casi cada año, se ponen de moda nuevas prácticas deportivas para realizar al aire libre. Y, como empresa, cometeremos un error si no estamos pendientes de cuáles son las últimas tendencias y no dedicamos tiempo a planificar cómo podemos sorprender a nuestros clientes. Por eso, te ofrecemos cuatro alternativas a los deportes tradicionales. Las cuatro están en pleno apogeo, pero puede que tus clientes aún no las conozcan. Aprovecha para descubrirlas y descubre por qué pueden dar un impulso a tu negocio.

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Zorbing

Llamado también esferismo, es una práctica en la que el protagonista se introduce en una esfera de plástico transparente y rueda por un pequeño desnivel. Hay muchas variantes, y se puede practicar en pendientes un poco más pronunciadas, sobre una superficie plana o sobre el agua. Las esferas suelen ser para una sola persona, aunque se fabrican también para dos o tres personas. La esfera es acolchada, de forma que amortigua los posibles impactos que se puedan producir y el roce contra el suelo. La colocación dentro de la pelota es en posición vertical, con brazos y piernas extendidos para agarrarse al interior de la esfera. En el caso de que el lugar no presente un desnivel, se puede hacer rodar la esfera por superficies artificiales como rampas de madera. Nunca suele recorrerse en ella más de 700 metros. No requiere de mayor inversión que la compra de las esferas y el acondicionamiento del entorno. Dado su carácter lúdico, cada vez se reclama más para despedidas de soltero/a y para otras reuniones de amigos.

Blob jump

El blob jump se creó en Estados Unidos como un deporte que aunaba emoción con diversión y una enorme vistosidad para los espectadores. Una gran bolsa hinchable se sitúa en la orilla de un lago de aguas medianamente profundas. Una persona se coloca en uno de sus extremos y otras dos o tres saltan sobre el otro extremo, de tal forma que el aire que se encuentra en el interior de la bolsa hace que la primera salga catapultada hacia el agua. Permite realizar piruetas y volteretas en el aire antes de caer. El mayor coste de la inversión se destina a la bolsa, que suele tener unas medidas de 10×3 metros, y el equipamiento de seguridad (cascos protectores, trajes de neopreno y chalecos salvavidas). Conviene acondicionar una zona para los espectadores.

Flyboard

Todo aquél este deporte inventado en 2012 alguna vez coincide en que ofrece una sensación casi idéntica a la de volar. Mediante una tabla aerodeslizadora unida a una moto acuática por una manguera, el cliente asciende en el aire hasta una altura que puede llegar a ser de 15 metros. La elevación la provoca la presión del agua y es la que permite que el participante dirija la tabla en el aire. También es posible sumergirse bajo el agua unos metros. En el flyboard la práctica se limita a zonas con presencia de agua y la inversión en equipo es mayor, puesto que es necesario contar con al menos una moto acuática y mangueras, válvula reguladora, mangueras y botas especiales.

Buggies

El buggy no es, ni mucho menos, un nuevo vehículo, pero sí es cierto que, cada poco tiempo, vuelve a ponerse de moda. Con un chasis de escaso peso, ruedas grandes y sin techo rígido, están pensados para desplazarse sin dificultad en la arena. Su principal característica es su versatilidad, aunque son especialmente idóneos para moverse por dunas y senderos de cierta dificultad. A diferencia de otros vehículos, como los quads, la mayoría de los modelos cuentan con escasa aceleración y están concebidos para el paseo. El mayor coste de esta actividad lo representa la adquisición de los buggies o minibuggies (para niños), a lo que hay que sumar accesorios de seguridad como el casco y los guantes, permiso de circulación, seguros, etc.

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