Cómo diferenciarte si ofreces servicios de rafting en Cantabria

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Los Pirineos, en concreto los ríos ríos Sort y Noguera-Pallaresa, fueron los primeros lugares de España en los que se practicó el rafting con cierta asiduidad. Fue en los años 90 cuando, poco a poco, este deporte divertido, emocionante y para todos los públicos fue encontrando mayor difusión, primero en la provincia de Huesca y posteriormente en muchos otros puntos de la geografía española. Cantabria fue uno de ellos, y hoy en día es considerado uno de los mejores para aquellas empresas que se dedican al rafting. También es cierto que la proliferación de negocios que giran en torno a esta actividad ha originado una fuerte competencia que hace difícil destacar. Por ello, en este texto damos algunas recomendaciones para diferenciarte si ofreces servicios de rafting en Cantabria.

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Especializarse, la llave del éxito

Frente a las empresas que ofrecen un ‘todo para todos’, es decir, que organizan actividades equivalentes para grupos de familias, amigos, despedidas de soltero, etc… nuestra empresa puede encontrar el éxito si se especializa. ¿Por qué no brindar un servicio de rafting solo para niños? ¿O para personas con discapacidad, que tenga en cuenta sus necesidades específicas? Las opciones son numerosas. La originalidad y especializarse en un público específico pueden dar además una visibilidad que empresas muy similares entre sí no obtienen.

Flexibilidad para adaparte a la climatología de cada año

Lo habitual es que la temporada de rafting arranque en Cantabria entre marzo y abril y que concluya en octubre. El deshielo es el que marca el inicio, ya que los ríos empiezan a tener el caudal necesario para trasladar las embarcaciones, y octubre suele poner el colofón hasta el año siguiente debido a la llegada del frío. En ese calendario aproximado se basan todas las empresas dedicadas a este negocio, y es precisamente un punto en el que se puede aportar un valor añadido. Si se presta lo suficiente atención, se puede comprobar que el deshielo en algunos años se adelanta, y que octubre aún registra buenas temperaturas. En resumen, tener la suficiente flexibilidad nos puede dar acceso a clientes que quieren realizar su deporte favorito fuera de las fechas habituales.

¿Pero, dónde ofrecer los servicios de rafting?

Tanto el alto Ebro como el gran cañón del Parque Natural de las Hoces del Ebro y los ríos Saja, Deva y Cares, son escenarios únicos para ofrecer este servicio, que en muchas ocasiones se complementa con el descenso de barrancos. La mayor parte de los que se encuentran en Cantabria son acuáticos, por lo que en los meses de verano se puede tomar en sus aguas un agradable baño. Algunos de ellos son el de la Yera y el de Aján, ambos en La Vega de Pas, así como el barranco del Sembrao, en San Sebastián de Garabandal, o el del Navedo, en La Hermida.

Diversificación de actividades

Además del descenso de cañones, una empresa de rafting que quiera tener éxito puede tener en su lista de servicios otras actividades para contratar, como el piragüismo o el hidrospeed, que cada vez tiene mayor auge. Otra opción que puede resultar interesante desde el punto de vista empresarial es ofrecer otros servicios durante los meses en los que no se puede realizar rafting. Esta diversificación del negocio puede llevar, por ejemplo, a ofrecer rutas en raquetas de nieve, con las que se puede conocer lugares recónditos con facilidad y contemplar hermosos paisajes blancos. Los bosques de la Reserva de Saja, los picos de la Cordillera Cantábrica o los Picos de Europa son lugares idóneos para ello.

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