¿Sabes lo que es el riesgo residual en el turismo activo?

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La gestión del riesgo es clave en la planificación de toda actividad de turismo activo y de naturaleza. Su correcta gestión evitará accidentes y nos facilitará el desarrollo de las distintas actividades. El riesgo residual en el medio natural es aquél que se mantiene después de haber tomado todas las medidas oportunas para evitar accidentes y daños a las personas. Las actividades al aire libre no gozan de riesgo residual 0, pero es nuestra responsabilidad, como empresa organizadora, aproximar el riesgo en todo lo posible a esa cifra.

¿Cuáles son las fases de la gestión del riesgo?

La gestión del riesgo se compone de varias etapas bien definidas:

  • Identificación de peligros y de riesgos. Se incluyen en este apartado la consulta de la previsión meteorológica, la elección de un recorrido seguro,  la enseñanza de buenas prácticas de precaución en el medio natural y la correcta vestimenta y la instrucción en conductas de autoprotección. Todo ello contribuye a reducir el riesgo residual.
  • Análisis y evaluación del riesgo. Los guías que acompañan a los participantes en una actividad deportiva al aire libre deben ser capaces de evaluar el riesgo que ésta entraña. Además, también deben estar capacitados para asistir de emergencia y controlar la disponibilidad de asistencia sanitaria existente. Pueden, además, poner en marcha en condiciones de seguridad el traslado del accidentado o enfermo, así como asistir a los diferentes servicios de asistencia.
  • Tratamiento del riesgo. La aplicación de la conducta PAS de primeros auxilios básicos (proteger, alertar, socorrer) favorece las posibilidades de que la víctima de un accidente sobreviva. Además, reduce las secuelas en la personas accidentada, de tal forma que en los minutos posteriores al suceso ayuda a evitar consecuencias que pueden ser para toda la vida.

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El protocolo de asistencia de emergencia 

El protocolo de asistencia de emergencia facilita que las acciones que se llevan a cabo en el caso de producirse un accidente se pongan en marcha en menos tiempo. De esta forma se descartan actuaciones ineficaces y se unifican criterios, ya que todo el proceso está estandarizado. Tanto la atención al accidentado como las indicaciones a sus acompañantes y otras gestiones, como las llamadas a emergencias, se efectúan con la mayor eficiencia.

¿Qué medidas pueden tomarse para reducir los accidentes en el medio natural?

En primer lugar es clave combatir los riesgos en su origen, de acuerdo con el principio de proximidad. Al impedir la materialización del peligro se pone el primer impedimento para que suceda un hecho indeseado. Es importante actuar primero con medidas preventivas sobre el posible riesgo más severo. Por otra parte, se deben adaptar las actividades a las personas en función de su nivel de forma física y de sus conocimientos técnicos para la práctica de la actividad deportiva. Hacerlo al contrario, de tal forma que sean las personas las que tengan que adaptarse a la exigencia de una actividad, suele originar peligro y riesgo residual.

Por otra parte, es imprescindible limitar los riesgos mayores y no aceptar riesgos que resulten innecesarios, así como dar prioridad a las medidas que antepongan la protección colectiva a la individual. Las medidas de seguridad pasiva, entre las que se incluyen las labores preventivas, deben ser prioritarias, sin menoscabar medidas de control activo, que requieren una acción individual. Las personas expuestas a cierto riesgo deben recibir las debidas instrucciones para evitar riesgos. Como empresa promotora de una actividad debemos sentirnos responsables de que las personas expuestas conozcan el peligro al que están expuestas y sepan cómo actuar en cada situación.

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