¿Parascending dentro de la oferta de servicios de tu empresa?

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El parascending, llamado a veces también parasailing e incluso paravelismo, es un deporte acuático que empieza a verse en las playas y costas españolas cada vez más. Las Islas Canarias, la Costa del Sol e Ibiza son las principales capitales nacionales de esta actividad lúdica. Una lancha motora remonta mediante un cable a un pequeño paracaídas al que un pasajero (o varios) está sujeto con un arnés. El participante parte de una posición baja, al nivel del agua, y a medida que el vehículo va adquiriendo velocidad el monitor suelta el cable y comienza a ganar una altura que suele llegar hasta cerca de los 100 metros, lo que proporciona una hermosa vista del agua y del entorno. La actividad tiene una variante en tierra para aquellos que lo prefieran así. En este caso, el remonte lo realiza un vehículo todoterreno.

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Variante para más de una persona

El parascending ha evolucionado mucho y en la actualidad el diseño del parapente hace posible que participen, dos, tres e incluso un pequeño grupo de alguna persona más. Es posible que niños pequeños participen en la experiencia si van unidos a sus padres con un mochila delantera de seguridad. De esta forma es posible compartir una experiencia única. El requisito es que la embarcación tenga la fuerza suficiente para levantar el peso de los participantes.

A qué perfil de cliente interesa más

Aunque son los adolescentes y los jóvenes los que suelen estar más interesados en esta práctica deportiva, a medida que se va conociendo son más perfiles de cliente los que se apuntan a probarlo. El hecho de que no entrañe ningún riesgo facilita que sean muchos los que quieran, al menos, probarlo una vez.

Qué equipamiento necesito como empresa

Para ofrecer un servicio de parascending es necesario un vehículo de tracción (embarcación o vehículo terrestre), una cuerda de remolque, paracaídas y arnés. Los accesorios de seguridad obligatorios son un casco, un chaleco salvavidas y unos guantes. Además, hay que insistir a los participantes en la importancia de usar ropa deportiva cómoda, gafa de sol y protección solar.

Por qué gusta tanto

El parascending es accesible para todo el mundo, no requiere de un estado de forma concreto ni de unos conocimientos técnicos para ser disfrutado. Es más, el monitor se vale de la velocidad del bote y de la resistencia del aire para que se produzca el ascenso y el responsable de las maniobras, porque el participante no tiene control sobre el paracaídas. El parascending combina la descarga de adrenalina que proporciona la sensación de ascender en el aire, de volar, con la también agradable percepción de la velocidad, sin que ésta sea excesiva. Uno de los puntos a favor que suelen destacar sus practicantes es la atractiva impresión que se produce cuando se baja y se toca el agua con los pies. En cuanto a la seguridad, el parasailing no implica riesgo alguno y en él tampoco hay movimientos bruscos que pudieran producir molestias o lesiones de alguna clase.

 

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