Toboganes acuáticos y tres cosas que debes saber antes de instalarlos

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La instalación de toboganes acuáticos es un añadido de diversión para aquellos clientes a los que les encanta la sensación de velocidad que se adquiere sobre ellos. Es un accesorio que cada vez más piscinas incorporan y suele gustar especialmente a los más pequeños de la familia. Como empresa, debemos saber sin embargo que para instalar estos complementos es imprescindible cumplir con una normativa específica y con una serie de requisitos especiales, la mayor parte de ellos centrados  en garantizar la seguridad de los usuarios.

Antes de decidirnos por uno, o por varios, de los toboganes acuáticos que se pueden adquirir en el mercado o encargar a una empresa que se dedique a su fabricación, hay que tener en cuenta que nos enfrentamos a una obra que conlleva varios aspectos. Por ejemplo, en el caso de algunos toboganes grandes se precisa de máquinas que compartirán espacio con las habituales en la sala de máquinas de toda piscina, que es donde habitualmente se trata el agua. La mejor forma de acertar es pedir presupuesto a una empresa profesional, que nos asesore y nos informe del coste que tendrá la instalación del tobogán.

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Gran variedad para elegir

Muchas empresas se dedican a poner en marcha módulos multijuegos, por lo que si queremos atraer a un público infantil, nos puede presentar ofertas interesantes. Por supuesto, podremos elegir entre una gran variedad de toboganes acuáticos, desde los más sencillos hasta los más complejos, con trazadas lentas o rápidas, rectos o con giros. Algunos permiten el descenso hacia el agua en paralelo de varios bañistas. En otros, de gran tamaño, son varios los bañistas que pueden bajar a la vez por él en un flotador, e incluso en algunos se puede incorporar música o efectos de luz.

El efecto estético es clave

Los toboganes acuáticos no solo son una diversión añadida para los clientes que disfruten de una piscina, sino que ‘visten’ nuestras instalaciones. Por eso es clave la elección del modelo, cuáles son sus formas, en qué parte se instala y por qué colores nos decantamos. Por ejemplo, en este momento están de moda los llamados toboganes cápsula, en los que el bañista se mantiene de pie hasta que una trampilla, en el suelo, se abre para que pueda caer a toda velocidad. En cuanto al mantenimiento, suelen estar fabricados en termoplásticos que tienen una larga vida útil. Los hinchables deben desinflarse cuando no se usen y guardar en un lugar seco.

La normativa, muy específica

La normativa española es muy clara sobre la instalación y el uso de los toboganes y pone especial énfasis en la la zona de caída, que debe permanecer delimitada del resto de las zonas de baño para evitar posibles accidentes con otros usuarios de la piscina. Los requisitos de seguridad para los usuarios se detallan en las normas UNE EN 1069-1 ‘Toboganes acuáticos de más de 2 metros de altura. Parte 1: Especificaciones y métodos de ensayo” y en el UNE EN 1069-2, ‘Toboganes acuáticos de más de 2 metros de altura. Parte 2: Instrucciones’. El vaso de la piscina deberá tener la profundidad apropiada en cada caso, pero nunca menos de 3 metros. Bordillo, paredes y fondo del vaso tendrán que estar señalizados de manera visible.

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