Rafting en Galicia, un lugar perfecto para ubicar tu negocio

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Los deportes al aire libre siempre han contado con muchos adeptos en España, pero en los últimos años se vive un especial auge de las especialidades acuáticas, entre ellas el rafting. Los ríos del país ofrecen una inmensa variedad de experiencias, con diferentes niveles de dificultad y caudales, así como trazados de todo tipo. En esta ocasión vamos a poner el foco de atención en la práctica del rafting en Galicia, una de las regiones que cuenta con mayor número de atractivos para los amantes de este deporte. Conocer los lugares más interesantes para ofrecer este servicio es una información más que valiosa para nuestra empresa.

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¿Qué lugares de Galicia son los mejores para ofrecer servicios de rafting?

Río Miño

El río más largo de la comunidad autónoma gallega, que hace frontera física entre España y Portugal, es el preferido por los apasionados del rafting. En concreto, el tramo que va desde el pantano de Frieira hasta la localidad pontevedresa de Barcela es el más aconsejable para disfrutar de un buen descenso, puesto que ofrece un caudal de agua idóneo y ciertos trenes de olas. Tiene una extensión de unos 15 kilómetros. En los meses que van de marzo a octubre, ambos incluidos, es cuando resulta más recomendable, ya que cuando llega el otoño las lluvias provocan que el nivel del agua suba y que, por lo tanto, se pierda atractivo. Otra alternativa, más corta, es cubrir el tramo del río Miño que cubre desde la población de Cequeliños hasta Barcela, que tiene cerca de 8 kilómetros de recorrido. El municipio de Arbo (Pontevedra), a 55 kilómetros de Vigo, es un buen emplazamiento para ubicar nuestra empresa y desde allí organizar las actividades de rafting y otros deportes por esta zona.

Otra opción de descenso en el río Miño es la del tramo que va desde Arbo hasta el municipio portugués de Melgaço. En este caso el rafting que se puede realizar es más exigente. Se trata de un caudal más alto y que se puede recorrer en un tiempo próximo a las 3 horas.

Río Tambre

Este río, que nace en los coruñeses Montes de Bocelo, forma la ría de Muros y Noia cuando desemboca en el Atlántico. En este caso nos interesa el recorrido que va desde el embalse de Ponte Alvar hasta Portomouro. A diferencia de otros, solo se recomienda en invierno, ya que el cauce alto es el que lo hace atractivo. Cuenta con saltos, zambullidas y puntos muy interesantes, como el popular ‘salto de cabra’, lo que hacen que tenga una dificultad de nivel II-III.

Río Ulla

Localizado en la linde entre las provincias de La Coruña y Pontevedra, cuenta con varios tramos idóneos para el rafting, como el que va desde Sinde hasta Herbón. La duración de la experiencia es cercana a las 3 horas y en el recorrido hay corrientes y rápidos, aunque ninguno excesivamente exigente. Es idóneo para grupos de amigos y familias con niños. El río Ulla, por otra parte, es el único de Galicia navegable durante todo el año.

Río Sil

El afluente más importante del Miño, al que incluso supera en caudal. Un tramo excelente es el que va desde la localidad de Sobradelo hasta Villamartín de Valdeorrás, ambas en Orense. El tramo, de una extensión cercana a los 16 kilómetros, se recorre en el espacio aproximado de tiempo de 2 horas.

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