Todo lo que debes saber sobre el curso de monitor deportivo

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Son muchas las dudas sobre el curso de monitor deportivo que tienen aquellos emprendedores que quieren poner en marcha un negocio de deporte al aire libre y/o turismo activo. Tampoco el público general tiene del todo claro cuál es la titulación exacta con la que debe contar el guía que dirige las actividades que puede contratar. Por ello, nada mejor que realizar un repaso a los puntos principales en torno a esta formación, tan necesaria para ofrecer el mejor servicio a nuestros clientes.

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Antes de comenzar, te invitamos a la lectura complementaria de nuestro artículo más actualizado sobre estos cursos, ¡Haz clic aquí y descúbrelo tú mismo!

¿Quién es un monitor deportivo?

El monitor deportivo es aquella persona que se encarga del entrenamiento, la dirección o la instrucción (o todas ellas) de un grupo de deportistas o de un deportista individual. Es capaz de guiar, por sí mismo, dirigir a grupos en diferentes tipos de deportes de aventura, como por ejemplo el rafting, la escalada, las vías ferratas, el puenting, el trekking, el barranquismo o la espeleología, entre otros. También conoce el montaje de instalaciones de multiaventura, es capaz de gestionar colectivos en actividades que él guíe, y puede tanto planificar como organizar eventos. Entre los conocimientos que se adquieren durante el curso figuran asignaturas sobre lesiones, curas y primeros auxilios (RCP básica, obstrucción de la vía aérea, etc.), nutrición deportiva, seguridad y prevención de riesgos, atención a colectivos especiales o bases anatómicas y fisiológicas, entre otros.

¿Cuánto dura y cuánto cuesta?

Las diferentes legislaciones vigentes entre diversas Comunidades Autónomas hacen que no se pueda hablar de un solo precio, pero el curso de monitor deportivo suele oscilar en un precio que va de los 200 hasta los 700 euros. Los cursos constan de una parte teórica y de una parte práctica, y la duración cambia también según la región, pero suele estar en torno a los 60-70 horas, sin incluir la duración de las clases de carácter práctico. Mientras que la teoría se imparte de forma continuada, las prácticas generalmente se van realizando durante los fines de semana del año posterior al curso teórico. Una vez realizadas las dos partes, la teórica y la práctica, para lograr el título de monitor deportivo es necesario superar unas pruebas de ambos tipos, de conocimiento y de puesta en práctica. En caso de no superarlas no se expide el título.

Legislación por Comunidades

La legislación admite para ejercer de guía deportivo tanto algunos títulos universitarios, como de formación profesional  y  de  técnicos  deportivos  adecuados para  la  actividad, pero cada Comunidad cuenta con su legislación particular. Una gran parte de los monitores deportivos posee una formación previa relacionada con el deporte, como por ejemplo Inef (antiguo Instituto Nacional de Educación Física), Tafad (Técnico de Animación de Actividades Físicas y Deportivas), Magisterio en Educación Física, Técnico en Actividades Físico Deportivas en el Medio Natural, etc…

Guía de montaña

Si dentro de nuestras actividades ofrecemos el alpinismo, debemos saber que la particularidad de este deporte de montaña, en el que se realizan escaladas de riesgo y se emplea material técnico muy específico, hace que, normativamente, tenga su propia legislación. En el alpinismo conviven dos tipos de formación. La que nos interesa es la de técnico deportivo o guía de montaña, dirigida a un público general e instituciones y pensada para empresas de turismo activo. No se debe confundir con la formación de monitor UIAA (Unión Internacional de Asociaciones de Alpinismo), específica para la promoción del deporte de montaña a los deportistas afiliados a un club y nunca al público en general.

Permisos especiales

A veces no es suficiente con el título de monitor deportivo. En algunas Comunidades Autónomas, los monitores deben contar con permisos especiales para algunas actividades. Para la práctica de deportes acuáticos, por ejemplo, como el piragüismo o el rafting, se puede requerir una autorización de navegación que expide la Confederación Hidrográfica de la cuenca en cuestión. Es decir, que el guía debe contar con el título de monitor y el citado permiso (e, incluso, la balsa debe estar matriculada).

Contratación

El negocio del deporte al aire libre tiene una fuerte estacionalidad, por eso se tiende a realizar contratos a los monitores deportivos por meses o, incluso, por días o actividades concretas. La mayoría de estos profesionales trabajan en régimen de autónomos y compaginan esta actividad, que no suele ser su principal fuente de recursos, con otras relacionadas con el mundo del deporte y el ocio en colegios, institutos, clubes, asociaciones, etc. En cuanto a la contratación, lo más recomendable para una empresa es disponer de una nómina de monitores a la que acudir y que nos permita recurrir a un guía o a otro si alguno se encuentra ocupado cuando ponemos en marcha una actividad deportiva. Es aconsejable optar por monitores que, además del título de monitor deportivo posean cierta experiencia y se hayan enfrentado a situaciones de lo más diverso.

Impartir el curso de monitor deportivo

Si somos los propietarios de una empresa deporte al aire libre y estamos interesados en saber si podemos impartir el curso de monitor deportivo en nuestra empresa, debemos consultarlo en la Consejería de Deportes (o equivalente) de nuestra Comunidad Autónoma. Allí nos indicarán cuáles son los requisitos para ello y nos informarán sobre los trámites que hay que cursar. Se trata de una opción interesante para nuestra empresa, ya que nos permite entrar en contacto con personas interesadas en este tipo de actividades y, además, convierte a nuestra empresa en un centro de referencia dentro del mundo del turismo activo.

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